Aeonium tabuliforme

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Las plantas individuales de Aeonium tabuliforme forman un disco perfecto que puede crecer entre 45 y 50 centímetros de diámetro, lo que ha motivado que también se la conozca con el apodo de “planta platillo”, y esto se debe a que sus hojas planas de color verde claro se desarrollan íntimamente entrelazadas siguiendo un patrón de espiral.

Por lo general, cada ejemplar de esta especie suculenta puede contener doscientas o más hojas, cada una midiendo 15 centímetros de largo por 4 centímetros de ancho y con abundantes cilios delgados y blandos en los bordes.

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Este aspecto de disco o plato invertido sufre una interesante transformación dos meses antes de la floración, cuando del centro de la Aeonium tabuliforme se desarrolla un frondoso tallo que puede medir entre 30 o 50 centímetros de alto, que a fines de la temporada primaveral dejará ver numerosas y pequeñas flores amarillas.

En cuanto a su cultivo, las plantas de esta especie suculenta crecen casi todo el año en las regiones de clima templado, y sólo descansan un poco durante las horas más calurosas del verano. Como no toleran las bajas temperaturas, se recomienda tomar las medidas necesarias para protegerlas durante el invierno.

La Aeonium tabuliforme puede crecer prácticamente en cualquier tipo de suelo, siempre y cuando el mismo disponga de un drenaje adecuado a través de la incorporación de una buena cantidad de arena. Sin embargo, y para asegurar un mejor desarrollo, es aconsejable cultivarla en un sustrato enriquecido con potasio y fósforo.

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Riego y reproducción

Como toda planta suculenta, las Aeonium tabuliformes pueden soportar períodos muy largos de tiempo sin necesidad de ser regadas, sobre todo durante las temporadas frías, mientras que en verano el riego debe volverse abundante, asegurándose de mojar profundamente la tierra mediante la aplicación de dos vasos de agua cada cuatro semanas. En todo caso, es importante evitar que el agua caiga directamente en la roseta.La reproducción de estas plantas puede llevarse adelante por semillas, vástagos o esquejes de hoja. Por lo general, se pueden aprovechar los hijuelos que la planta madre produce en el tallo de floración, pero en el caso de que no se dispongan de semillas o crías se pueden extraer y utilizar las hojas individuales que están conectadas al tallo principal por debajo de la flor.11036411_446943278830887_4404298349214041585_n

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