Euphorbia flanaganii – Nombre común: Medusa – Planta Medusa

euphorbia flanaganii

Originaria de Sudáfrica, pertenece a la dilatada familia botánica de las Euphorbiaceae, agrupando a un número muy importante de especies alcanzando casi 8000 componentes.

Está encuadrada dentro del grupo denominado Euphorbias ‘medusas’, formado por plantas con un tallo central corto pero grueso.

Éste tallo además de pie o base del ejemplar funciona como un depósito donde almacena agua y del que surgen cuantiosos tallos más o menos delgados alrededor del mismo.

Este rasgo tan particular le confiere un aspecto muy curioso que recuerda a la cabeza mitológica de Medusa, de ahí el nombre popular por el que es conocida esta planta.

En épocas de sequedad prolongada puede llegar a perder todos los tallos, pero otros aparecerán en su lugar cuando obtenga agua con regularidad. En cambio el tallo central al tener reservas de líquido resistirá periodos secos persistentes.

Conforma interesantes matas de reducido tamaño, compuestas por diversas cabezas generalmente muy próximas entre ellas. De los delgados tallos nacen pequeñas hojuelas lanceoladas que permanecen poco tiempo en la planta.

La floración depende un poco de la climatología, pero su periodo natural se encuentra al inicio de la primavera, está compuesta de una vistosa masa de flores muy pequeñas de color amarillo brillante.

Resulta una admirable planta para interiores que cuenten con una zona muy luminosa y ventilada. Tolera bien los ambientes secos.

Se acomoda a emplazamientos sombreados pero suficientemente luminosos, agradece algunas horas de sol pero no en las más ardientes del día.

En periodos de calor necesita de riegos regulares y profundos, demanda más agua que la mayoría de plantas suculentas. Regar preferiblemente por la base del contenedor para que el cuello de la planta no esté en contacto directo con el agua de riego.

Utilizar un fertilizante líquido para cactáceas añadido al agua de riego, unas cuantas gotas cada tres semanas y solamente entre la primavera y verano.

Es importante respetar el periodo de descanso invernal, dejando de regar casi por completo y protegiéndola de las bajas temperaturas; en zonas de inviernos severos es mejor cultivarla en contenedores para facilitar el traslado al interior.

Resulta primordial tener ciertas precauciones con el látex que desprende cuando se corta o rompe la planta, este líquido es irritante si entra en contacto con ojos o mucosas; es preciso lavarse bien las manos tras su manipulación.

Se propaga con una aceptable facilidad mediante esquejes.

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